En este sermón basado en Hageo 2:1-9, el Pastor Jonathan, nos lleva a través de la experiencia del pueblo de Israel al salir del exilio: cómo sus esfuerzos por reconstruir el templo se vieron afectados por el desánimo, los recuerdos del pasado glorioso y las dificultades presentes.
Veremos cómo Dios, a pesar del dolor y la desesperanza de su pueblo, los llama a esforzarse y ser valientes. Aprenderemos que la presencia de Dios no depende de nuestras circunstancias, sino de sus promesas fieles. Además, descubriremos que el verdadero propósito y la gloria de nuestra labor no siempre se ven en el presente, sino en la promesa de la gloria futura que Dios está construyendo.
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En Hageo 2:1-9 veremos:
- Regreso del exilio, estado del templo y dificultades encontradas.
- Desánimo del pueblo
- comparación con el primer templo
- oposición de otros pueblos
- realidad dura durante la fiesta de los tabernáculos.
- Dios reconoce el dolor y el desánimo.
- Llamado triple a esforzarse, recordando el ejemplo de Josué.
- Dos realidades motivadoras reveladas por Dios
- Presencia de Dios: Dios está con su pueblo, independiente de circunstancias.
- Gloria venidera: Promesa de una gloria y provisión aún mayor, cumplimiento en Cristo y la iglesia.
Para recordar
“No le demos al Señor las sobras de nuestro calendario, no le demos al Señor las sobras de nuestra energía, no le demos al Señor las sobras de nuestro dinero. Démosle al Señor nuestro, lo primero y lo mejor, porque estamos sirviendo en esta gloriosa obra del Señor, porque la gloria postrera va a ser mayor que la primera.”
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Preguntas para reflexionar
- ¿De qué maneras puedes identificar situaciones en tu vida donde el desánimo te ha hecho perder la prioridad en tu relación con Dios, como le pasó al pueblo de Israel?
- Dios reconoce nuestro dolor y desánimo. ¿Has experimentado alguna vez ese consuelo de saber que Dios te entiende y camina contigo en momentos difíciles?
- ¿Qué significa para ti el llamado de Dios a esforzarte y ser valiente, especialmente cuando sientes que tus esfuerzos parecen pequeños o insuficientes?
- ¿Cómo puedes recordar y aferrarte a la presencia de Dios en medio de las circunstancias adversas, tal como se les recordó al pueblo en Hageo 2?
- ¿De qué manera te anima la promesa de la “gloria postrera” —esa esperanza de que lo mejor de Dios aún está por venir— para seguir sirviendo y perseverando, aun cuando los resultados no se ven de inmediato?
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